Inicio
Música
Menú principal
Inicio
Presentación
Gaucín
Mengíbar
Galería fotográfica
Noticias
Artículos
Colaboraciones
Toro de cuerda
Enlaces
Libro de Visitas
Contactar
Últimos Artículos
NUESTROS ÁRBOLES: EL AZUFAIFO

Tengo la intención de, poco a poco, en medida de mis conocimientos y posibilidades, dar a conocer a los lectores de www.gaucinalba.com,  la flora  y la fauna de nuestro pueblo como parte integrante de su rico entorno.

Es importante conocer a fondo nuestro rico patrimonio natural  para aprender a cuidarlo, a respetarlo y a defenderlo, si llega la ocasión. Empiezo esta serie con un árbol exótico y emblemático en Gaucín, se trata del Azufaifo (Zizyphus vulgaris o Zizyphus lotus) o «Alcofaifo» como popularmente le conocen los gaucineños. La rareza de esta especie radica en que en Gaucín sólo hay dos ejemplares en el huerto de María la del Pino, uno viejo en el centro del bancal y otro con más de cuarenta años formado barbados o chupones que nacen bajo el árbol y que tuve la suerte de ir formando como árbol. A los niños de mi generación les encantaba las «alcofaifas», hasta el punto que mi madre las vendía en cucuruchos de papel de estraza; sin embargo la mayor parte de la cosecha la consumíamos nosotros  con los amigos. 

 

Imagen de muestra
Azufaifos. Huerto de María la del Pino. Foto Miguel Vázquez

 

 El azufaifo es originario de Oriente, y más abundante en Siria, dice Plinio que Sextus Papirius le llevó a Roma. Hace mucho tiempo, que se naturalizó en España, en Italia, en Francia y en la Costa de África.

 Dos son las variedades que generalmente se cultivan en España: la de fruto oblongo, y la de fruto redondo.

 Aunque prefiere el clima meridional, suele prosperar en otros menos favorecidos, si bien en ellos da menos fruto, pues necesita luz muy fuerte y mucho calor en los últimos períodos de su madurez. Además, sin la acción intensa de los rayos solares, cuando se abren las flores, parece que no suele verificarse la fecundación. En tal caso, tendremos una planta de perspectiva.

 Este  árbol vegeta en localidades secas o áridas, no alcanza en ellas sino tres ó cuatro metros de altura, siendo sus productos poco notables; en terreno suelto, de consistencia media, sustancioso, fresco, que pueda regarse, pero sin que conserve humedad permanente, crece hasta diez metros y produce mucho.

 Se multiplica por semilla, por barbados, ó sierpes, acodos y por estacas. El primer medio no se utiliza, pues la semilla tarda dos años en nacer. El segundo es el más generalmente usado, con más motivo, cuanto que además de no necesitar el injerto, conviene para desembarazar anualmente al árbol de los vástagos que arroja. Separados estos, se trasladan al vivero, donde se les cuida hasta su trasplante definitivo. Después que adquieran 4 ,50 m. de alto, se les traslada al sitio que han de ocupar. —Es muy útil este árbol, para formar un vergel agrestes; en cuyo caso, guarde cada pie una distancia de seis metros, lo menos. Aunque el azufaifo comienza luego á fructificar, no da sin embargo notable  producto, hasta la edad de veinte y aun mas años, Por este motivo, conviene interpolar melocotoneros o ciroleros, para no tener tanto tiempo el terreno sin el oportuno producto.

 Cuando nuevo, no necesita el azufaifo sino una poda ligera, en cuanto baste para dirigirlo bien. Luego, una limpia de vez en cuando, para quitarle lo viejo y escarzoso, o alguna rama tronchada. Las labores y abonos que ha menester este árbol consisten en estercolado y una cava ligera anual.

 Los ramos de azufaifo se pueblan de yemas prominentes, de donde nacen a la primavera inmediata los ramitos de fruto, que por una excepción particular, caen cada año, luego de maduro aquel.

 Las azufaifas o «alcofaifas» se recolectan cuando las frutas toman un color rojo-aurora, si se han de gastar en seguida; pero, si se trata de conservarlas, déjeselas en el árbol, hasta su total madurez. Después  de cogidas, se ponen a secar sobre zarzos.

  En la mitología griega se recoge la siguiente leyenda, sobre la etimología del término lotus, que se deriva de Lotis, la ninfa perseguida constantemente por el dios Priapo que intentó seducirla. Lotis, gracias al rebuzno del asno de Sileno, logro huir en el momento en que Priapo se disponía a tocarla, convirtiéndose en un arbusto llamado loto.

 Homero en la Odisea, relaciona el lotus con el alimento que consumieron los compañeros de Ulises al llegar al país de los lotófagos. El héroe Ulises cuenta lo siguiente:

 “...En ese momento habría llegado ileso a mi tierra patria, pero el oleaje, la corriente y Bóreas (viento del Norte) me apartaron al doblar las Maleas, y me hicieron vagar lejos de Citera. Así que, desde allí, fuimos arrastrados, por fuertes vientos durante nueve días, sobre el Ponto, abundante en peces; y al décimo, arribamos a la tierra de los lotófagos, los que comen flores de alimento. Descendimos a tierra, hicimos provisión de agua y, al punto, mis compañeros tomaron su comida junto a las veloces naves. Cuando nos habíamos hartado de comida y bebida, yo envíe delante a unos compañeros para que fueran a indagar qué clase de hombres, de los que se alimentan de trigo, había en esta región. Escogí a dos y, como tercer hombre, les envié a un heraldo. Y marcharon enseguida, y se encontraron con los lotófagos. Éstos no decidieron matar a nuestros compañeros, sino que les dieron a comer loto y; el que de ellos comía el dulce fruto del loto, ya no quería volver a informarnos ni regresar, sino que preferían quedarse allí, con los lotófagos, arrancando loto, y olvidándose del regreso. Pero yo los conduje a la fuerza, aunque lloraban, y en las cóncavas naves los arrastré y até bajo los bancos. Después, ordené a mis demás leales compañeros que se apresuraran a embarcar en las rápidas naves, no fuera que alguno comiera del loto y se olvidara del regreso. Y, rápidamente, embarcaron, se sentaron sobre los bancos y, colocados en fila, batían el canoso mar con los remos...”.

 Se cree que el país de los lotófagos se encuentra en Túnez, en la línea de la costa africana del Norte, pero la conjetura ha reinado en cuanto a la identidad de la planta. Hay varias especies candidatas a ser consideradas como el arbusto del “loto”:

 

Bibliografía:  

1) Antonio Blanco Fernández. Arboricultura o sea cultivo de árboles y arbustos. Librería de Saturnino Gómez. Madrid. 1884

2) www.carm.es

 

 
< Anterior   Siguiente >
Patrocinadores

DTR_studio

Fisioterapia Maite Vázquez Martín

Imágenes
Contador de Visitas
Hoy                          208
Total                          113826