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VOCABULARIO SUSTITUTIVO DE GAUCÍN.

Continuación del trabajo publicado anteriormente y titulado: “El habla de Gaucín”

Debemos considerar a la lengua como un artificio psicológico y social privativo del ser humano, sujeto a continuos cambios, expuesto por un lado al desgaste, hasta caer en desuso; y por otro, dirigido hacia un segundo nacimiento y gradual perfeccionamiento.   Según Unamuno: «A una lengua si ha de vivir vida exuberante, le es forzoso ser, más bien rica, fecunda; mejor que la copiosidad, en vocablos hechos y provistos ya de marchamo literario, habrá de valerle  el rendir un buen crédito de ellos cuando haga falta».

      La RAE  define al  vocabulario como el conjunto de las palabras de un idioma, o de las que pertenecen al uso de una región, a una actividad determinada, a un campo semántico dado, etc. Elaborar un vocabulario con tintes localista es tarea ardua y comprometida por los muchos riesgos que comporta, tanto desde el punto de vista lingüístico como del académico. El principal riesgo al que debemos enfrentarnos es el continuo proceso de cambio que sufren las lenguas, son como un organismo vivo en continua evolución, especialmente  en su componente léxico.

      Mi intención no es otra que la de dejar constancia escrita de la riqueza lingüística de nuestro pueblo, de cuyas fuentes me he nutrido personal y culturalmente hablando; por este motivo, desde hace bastante tiempo vengo trabajando en la recopilación de todos aquellos vocablos  que, a mi modo de entender, son genuinamente gaucineños o al menos compartido con otros pueblos de la comarca. En esta recopilación figuran palabras cuyo significado para nosotros no es el mismo que figura en los distintos diccionarios consultados, por lo tanto las considero netamente gaucineñas; otras palabras, las llamadas mal dichas o vulgarismos, también son objeto de mi atención y, por último, aquellas que pertenecen al castellano antiguo, hoy prácticamente en desuso y que, sin embargo, se usan esporádicamente en Gaucín.

      Desde el punto de vista práctico, me causó asombro comprobar la riqueza de nuestro habla por la cantidad de palabras y dichos recopilados. Toca ahora un estudio más profundo de los vocablos, dichos y expresiones, desde el punto de vista de su significado, origen y antigüedad de los mismos, antes de darlos a conocer en mi Web www.gaucinalalba.com    

      Continuo ofreciendo al lector interesado, un ramillete de expresiones populares gaucineñas donde un vocablo se sustituye por otro distinto pero de igual significado con el objetivo de poder asimilar mejor su significado y uso diario; así mismos, pretendo compartir este trabajo con todos aquellos paisanos interesados en el tema, para que si a bien lo tienen, me envíen a través del medio que crean más oportuno sus sugerencias sobre el habla de nuestro pueblo, con la certeza de que serán tenidas en cuenta a la hora de enriquecer este estudio.

No sé hasta que punto habré acertado al elegir estas expresiones; podrían haber sido otras, incluso más adecuadas a nuestra idiosincrasia lingüística, pero con este ramillete que hoy ofrezco y las que mis amables lectores me aporten a través de esta página  podríamos concluir un estudio bastante interesante y aproximado a nuestra forma de ser y hablar. Gracias de antemano por vuestra colaboración.

El gaucineño no te llama por teléfono: te «echa el teléfono» o te da «un telefonazo».

El gaucineño no habla por teléfono: habla  por la «guita».

El gaucineño no dice adiós: dice « ¡condiós!»

El gaucineño no bebe tinto con gaseosa: bebe «tinto con Casera»

El gaucineño no toma yogur: toma «danone»

El gaucineño no come melocotones: come «malacatones».

El gaucineño no come albaricoques: come «abarcoques».

El gaucineño no coge una borrachera: pilla un «cermeño».

El gaucineño no te llama por tu nombre: te llama «illo».

El gaucineño no se cae: da un «costalazo».

El gaucineño no se cae: da un «talegazo».

El gaucineño no se cae: da un «jardazo».

El gaucineño no se golpea: se da una «leche».

El gaucineño no se golpea: se da un «coscorrón».

El gaucineño no va de paseo: va a dar una «vuelta».

El gaucineño no come: se da una «pechá».

El gaucineño no va a WC: va a «obrar».

Los gaucineños no tienen diarreas: se van de «varetas».

Los  gaucineños no cagan: dan de «vientre».

Los gaucineños no cagan: jiñan

El gaucineño no bebe vino: bebe «pirriaque».

El gaucineño no ve buitres volando: ve «pajarracos».

El gaucineño no escribe con bolígrafo: escribe con «Bic».

Al gaucineño no lo suspenden en los exámenes: le dan «calabazas».

El gaucineño no celebra los domingos y días de fiestas: celebra los «disantos».

Las gaucineñas no tienen la primera menstruación: se «caen por las escaleras».

Las gaucineñas no tienen el periodo: tienen la «cosa».

El gaucineño no está mal educado: está como «el zumaque».

El gaucineño no compra una cesta de naranjas: compra una «capiruchá» de naranjas.

Los gaucineños no son torpes: son «alcornoques».

El gaucineño no compra al peso: compra a «ojo».

El gaucineño no dice hay niños presentes: dice «hay ropa tendida».

Los gaucineños no van a la tienda de la Moncada: compran «en ca la monca».

El gaucineño no mata a un cerdo: sacrifica a un «concejal».

El gaucineño no tiene dinero: tiene «parné».

El gaucineño no es conductor de automóviles: es «chofer».

El gaucineño no tiene conciencia: tiene «concencia».

A las gaucineñas no les huelen los genitales: les huele «el jurel».

Los gaucineños no suben y bajan escaleras: van «chascalera arriba, chascalera abajo».

Los gaucineños no toman churros con chocolate: toman «tejeringos» o «biñuelos».

Los gaucineños no entran y salen: van «pusiadetro, pusiafuera».

Los gaucineños no encienden el brasero: encienden la «copa».

El gaucineño no se toma el primer café del día: se toma «un chiquito».

El gaucineño no blasfema: «echa votos».

Los gaucineños no montan en moto: montan en «amoto».

Los gaucineños no sintonizan la radio: escucha el «arradio».

Las gaucineñas no hacen punto: hacen «lana».

El gaucineño no viste jersey: viste «jersy»

Los gaucineños no tienen una parcela de tierra: tienen un «pindolo».

Los gaucineños no tienen una parcela de tierra: tienen una «suerte».

Los gaucineños no tienen una parcela de tierra: tienen un «manchón».

Los gaucineños no tienen una parcela de tierra: tiene un «cortinal».

Las gaucineñas no pesan los ingredientes de las comidas: las hacen al «tuntún».

El gaucineño no va en autobús a Ronda: coge la «empresa».

El gaucineño no dice ¡ojalá!: dice «ajolá», naturalmente de ajo.

Los gaucineños no comen el cocido: comen la «olla».

Los gaucineños no comen el cocido: comen el «puchero».

Los niños gaucineños no lloran: hacen «pucheros».

El gaucineño no come tomates picados: come «priñaca».

El gaucineño no llama al pajarillo chochín: le llama «cierrapuño».

El gaucineño no llama al pajarillo pitirrojo: le llama «pichicolorao».

El gaucineño no llama al pajarillo collalba: le llama «tumbabueyes».

Los gaucineños no se mueren: estiran la pata.

Los gaucineños no se mueren: friegan la olla.

El gaucineño no dice calamar: dice «caramal».

El gaucineño no dice calamarito: dice «caramalito».

Continuará...

Expresiones aportadas por gaucineños y gaucineñas, tras la lectura del presente artículo:

1. Una gaucineña me recuerda el siguiente: El gaucineño no tiene hambre: «está amarrado a estaca»

 

 Los diccionarios consultados han sido el de la Real Academia Española de la Lengua (22ª edición), el Diccionario del Habla Andaluza de Antonio Alcalá Venceslada, Palabrario Andaluz de David Hidalgo 2ª edición, por último, la obra «Habla y Fantasía en la Serranía de Ronda» de Isidro García Sigüenza.

 
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