Inicio
Música
Menú principal
Inicio
Presentación
Gaucín
Mengíbar
Galería fotográfica
Noticias
Artículos
Colaboraciones
Toro de cuerda
Enlaces
Libro de Visitas
Contactar
Últimos Artículos
EL HUERTO DE AGRACIANA


El objetivo de este artículo es conseguir la concienciación del ciudadano y hacer ver la rentabilidad del huerto tradicional y, con ello, evitar su abandono y desaparición; pues los mismos son parte  de la tradición y cultura de nuestro pueblo.

En tiempos de crisis, como los que hoy nos ha tocado vivir, se impone una puesta en valor del huerto tradicional. El cultivo de un huerto proporciona una serie de ventajas económicas y nutricionales nada desdeñables. Las familias que se animen a recuperar la práctica hortense podrán seguir disfrutando del consumo de frutas y hortalizas de excelente calidad exentas de la manipulación industrial ala que se encuentran sometidas hoy en día y, al mismo tiempo, ahorrar unos euros en la cesta de la compra.

 

Imagen de muestra

                                                                      Huerta de los Frailes

De todos es sabido que, con una mínima inversión y mucha dedicación, un huerto bien atendido proporciona hortalizas de la máxima calidad para el consumo familiar durante todo el año e incluso aporta algunos dinerillos con la venta de excedentes.


Yo mismo he sido hortelano, durante muchos años; en mi niñez, ayudando a mi tío-abuelo Juan, el Torilo, en las labores propias de desbrozado y quema de malas hierbas, recolección de frutas, verduras, hortalizas, etc.  Con el tío Juan aprendí todos los secretos y labores que se deben dar a un huerto familiar: cava y atajado de la tierra, estercolado, labras, riegos, almacigas y plantación de las diversas hortalizas, podas de los árboles frutales…  Más adelante, cuando el tío Juan, por razones de edad, dejó el cuidado del huerto fui yo el que se hizo cargo de la gestión  del mismo. ¡ Cuánto disfruté y cuánto me acuerdo de huerto de Agraciana, conocido después como el huerto de María la del Pino!. El huerto, con una superficie de unos mil metros cuadrados, se ubica en una parcela abancalada, es decir, consta de ocho bancales todos ellos comunicados entre sí por escalones de piedra y un sistema de riego por atanores y registros para desviar el agua almacenada en la alberca a los distintos bancales a regar.

 

Imagen de muestra

                                                             Limoreo.l Huerto de Agraciana

Mi huerto, por aquel entonces, tenía una arboleda de frutales muy variada: naranjos agrios, chinos, mandarinos y cañaduz; limoneros luneros,  ciruelos claudios, azafranes y amarillos; perales, azufaifos, (alcofaifo le llamábamos los zagales), nísperos japoneses, granados, chumberas. Así mismo, dentro de los límites del huerto arraigaban árboles exóticos, únicos en Gaucín, como las palmeras del casarón, el magnolio y el cedro del Líbano, todos ellos centenarios. En los años sesenta, el cedro del Líbano fue arrancado de raíz por un tornado y su madera aprovechada por los ebanistas gaucineños.

 

Imagen de muestra
Magnolio, azufaifo, chumberas y mandarino.Huerto de Agraciana

 En cuanto a los cultivos, en mi huerto se cosechaban verduras y hortalizas de temporada. En primavera, acelgas, alcachofas romanas, cardos, rábanos, lechugas… En verano, teníamos tomates, pimientos, berenjenas, habicholillas, ajos, cebollas, verdolaga, patatas, sandías, melones, chumbos etc. En otoño degustábamos las granadas, las azufaifas, las papitas de otoño… Típico del invierno las naranjas y limones dulces. Más o menos una muestra aproximada de la producción de mi huerto, suficiente para el consumo de la familia y con excedentes para regalar o vender a familiares y amigos.           

 

Imagen de muestra  
«Alcofaifo» Huerto de Agraciana

 El cultivo de un huerto ecológico, es mucho más sencillo de lo que en principio podría parecer, y lo más interesante es que no sólo es una forma de obtener alimentos frescos y saludables, que podremos recoger cada mañana para llevar a la mesa, sino que termina convirtiéndose en un espacio de disfrute y sana relación con la naturaleza. El huerto nos aporta hortalizas y frutos: nos da la oportunidad de realizar tareas creativas, de experimentar y descubrir nuevas cosas, de hacer sano ejercicio, de comer alimentos saludables, de regalar a familiares y amigos, de respirar aire fresco y de disfrutar plenamente de la vida.

 

La primera regla para el cultivo de un huerto ecológico es utilizar fertilizantes naturales, principalmente estiércol; la segunda, combatir las plagas con remedios caseros, nunca con agroquímicos. Muchos son los remedios caseros para eliminar a los insectos, ácaros, hongos, mohos, etc. que atacan a las plantaciones hortenses, a saber: tabaco, jabón, azufre, plantas repelentes como la albahaca, insectos devoradores de pulgones como las mariquitas…  

 

El huerto desempeña un factor socializador de primer orden, no solo el hortelano actúa en su cultivo. A lo largo de mi experiencia como hortelano, he tenido la ocasión de observar como amigos y familiares prestan atención y se entusiasman con las labores hortícolas. Recuerdo a mis amigos acompañándome en mi huerto, en especial a mis cuñados Jesús y Teodoro que aprovechaban los ratos libres de estudios para acompañarme a las labores propias hortenses como: labrar, regar o coger los tomates y otros productos de los distintos bancales. Por ello pienso que el cultivar un huerto, apartes de los beneficios expresados anteriormente, fomenta las relaciones y la amistad entre las personas. 

 

 

 

 

Imagen de muestra
Naranjo mandarino y matas de acelgas.Huerto de Agraciana

 

               Desde el punto de vista social y psicológico, el huerto familiar ayuda a mitigar los efectos dramáticos de la crisis y el paro. El cultivo del huerto ayuda a olvidar un poco la situación de aburrimiento y depresión en la que muchas personas, por desgracia, caen sin poderlo remediar por culpa de la situación que les ha tocado vivir. Además, como ya he comentado, aporta un ahorro en lamcesta de la compra.

 

 

Imagen de muestra

                                                                Tagarnina.Huerto de Agraciana

En los años cincuenta, Gaucín era un prodigio en cuanto a huertos y hortelanos, sólo en los alrededores del pueblo se contabilizaban los siguientes: Huerto de la Carrasquilla, Huerta del Pozo, Huerto del Pino, Huerto de Rana, Huerta Hacho, Huerto de Chingo, Huerto de Seña Rosenda, Huerto de Señá Petra, Huerto de Agraciana, Huerta de Los Frailes, Huerta de la Palas, Huerto del Avejín, Huerto de la Pasadilla, Huerto Cuarterón, Huerto de las Limas, Huerto del Arroyo del Moro, etc. A todos estos  huertos hay que añadir las feraces  huertas del río Genal que proporcionaban toda clase de frutas y hortalizas para el consumo local, siendo su exquisitas naranjas mandarina exportadas a ciudades  como Sevilla, Ronda, Algeciras, La Línea de la Concepción, entre otras.

Hoy, por desgracia, la inmensa mayoría de estos primorosos huertos de entonces están abandonados y perdidos a pesar de que se impone la moda cada vez más imperante de consumir productos ecológicos. Desde aquí hago un llamamiento para la recuperación y puesta en valor de esta riqueza que desde el punto de vista ecológico y social supone el cultivo del huerto familiar.

 
< Anterior   Siguiente >
Patrocinadores

DTR_studio

Fisioterapia Maite Vázquez Martín

Imágenes
Contador de Visitas
Hoy                          38
Ayer                          231
Semana                          192
Mes                          1289
Total                          523419