Inicio arrow Gaucín arrow Gaucín arrow EL RITO DEL FUEGO, CANDELAS DE SAN JUAN EN GAUCIN.
Música
Menú principal
Inicio
Presentación
Gaucín
Mengíbar
Galería fotográfica
Noticias
Artículos
Colaboraciones
Toro de cuerda
Enlaces
Libro de Visitas
Contactar
EL RITO DEL FUEGO, CANDELAS DE SAN JUAN EN GAUCIN.

      Este año he tenido la gran suerte de estar en Gaucín la noche en que se ha celebrado las tradicionales candelas de San Juan, como viene siendo habitual con casi toda las fiestas tradicionales, estas se celebran haciendolas coincidir con un fin de semana, con el objetivo de que puedan acudir a las mismas  los paisanos que se hallan fuera del pueblo  y los forasteros de los pueblos limítrofes. Esta modlidad, a mi entender, pierde el encanto de la magia que encierran los ritos  festivos; pero, por otra parte, gana en concurrencia y animación.

             

 

Imagen de muestra
Pira 2009, ubicada en la Carrera preparada para prenderle fuego 

 

      La noche del 23 de junio, víspera de la festividad de San Juan Bautista, es la noche del fuego por excelencia. Esa noche surgen hogueras por muchos pueblos de España.El fuego ha estado siempre presente en ritos, danzas y celebraciones. En la actualidad sigue siendo un elemento importante en muchas fiestas que se celebran a lo largo y ancho de nuestra geografía.

 

Imagen de muestra
Un funcionario municipal procede al encendido de la Candela de San Juan 2009

 

 

     La raíz primitiva de la fiesta se centra en que la luz no desaparezca en el día más largo del año, substituyendo con el fuego al sol para que éste no muera.
     La Noche de San Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por las candelas que iluminan la noche. Los vecinos arrojan al fuego todo lo viejo, formulan deseos y hacen conjuros con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus.

     Esta es una noche rica en leyendas fantásticas. Son  muchos los que piensan que esta noche se abren de par en par las invisibles puertas del «otro lado del espejo». En  torno al fuego renacen viejas historias de princesas cristianas y reinas moras embrujadas, cuevas, pasadizos, castillos, palacios encantados por algún embrujo, ensalmo o maldición. Es también la noche  de soñar con los tesoros que dejaron enterrados los moros y  de sacarlos con éxito porque precisamente durante esta mágica noche, están libres de hechizos. En Gaucín, recuerdo que los mayores contaban que la Noche de San Juan salían los «alicantes» de sus escondrijos junto a los caminos y que por la madrugada emitían su particular canto del gallo, con gran desdicha para el que lo oyera.Mi abuela Josefa, gran conocedora de estas leyendas, aprovechaba el día de San Juan para hacer acopios de yerbas medicinales, también conocidas en Gaucín como “hierbas cordiales”, pues según  me contaba ella el día de San Juan las plantas venenosas son menos venenosas y, en cambio, las medicinales almacenan  el máximo de propiedades curativas. En esta noche mágica, las mocitas sueñan y  hacen adivinaciones acerca del futuro novio o marido...      En definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta y es el momento propicio para estremecernos, ilusionarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos, anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.

 

Imagen de muestra
El autor con la candela a la espaldas. Candelas de San Juan 2009

 

      Así, desde tiempos antiguos, en Gaucín, la noche 23 de junio, víspera  de San Juan Bautista, para celebrar la entrada del solsticio de verano se encienden candelas en las distintas calles del pueblo. Los vecinos, fieles al ancestral ritual purificador del fuego, aprovechan la ocasión para desprenderse y quemar, muebles viejos, sillas desvencijadas, aperos inservibles y, sobre todo, leña y chamizas de tomillo, cantueso y otras matas de los jardalillos próximos al pueblo que se ha ido reuniendo y guardando celosamente en los patios y corrales de las casas a lo largo del año.  Antaño hubo mucha rivalidad entre  los vecinos de las distintas calles por ver quién hacía la candela más grande y vistosa. Recuerdo que casi siempre se llevaba la palma la que encendían los vecinos de la calle Cañamaque, antigua calle de La Iglesia o calle Larga, exactamente junto a la entrada del callejón de San Juan.

       En Gaucín, son tres las costumbres típicas en torno a las candelas de San Juan: el robo de la leña a los vecinos de otras calles, el salto de la candela y la romería campestre al paraje conocido como «Asalto del cura».

       La  primera consiste en localizar el lugar donde los vecinos, sobre todos los zagalones de otras calles guardan los enseres, la leña  y las chamizas de tomillos destinados a ser quemados en su candela con el objeto de arrebatárselas para quemarlas en la candela propia. Esta labor de ratería, propia de los zagales, se hacía en el más absoluto de los secretos, pues se corría el riesgo de ser descubierto y sometido a la burla y  escarnio del la pandilla contraria; sobre todo,  a que le cantasen la popular letrilla al caso: «Ladroncito de Gaucín, se lo llevan los soldaos a pellizco y a bacao».

      La segunda, cuando las llamas de la pira se ha apaciguado un poco, los mozos y zagales saltan descalzos sobre el rescoldo y, en ardorosa competencia, rivalizan por conseguir el mayor y más espectacular salto.

 

Imagen de muestra
Mulos en la calle Nueva. Foto de Francis Prieto Martín.
Esta fotografía figura en el cartel anunciador de la Romería 2009

       Por último, es tradición en nuestro pueblo que el día 24 de junio, día de San Juan, los vecinos se desplacen con la familia a pasar un día de campo al paraje conocido popularmente como «Saltoelcura». Ese día,  los gaucineño acostumbran a compartir con sus vecinos y amigos el pirriaque y las capachas repletas de buenas viandas: filetes empanados, tortillas de papas, carne con tomate, chivo en salsa, chacinas de la matanza…

      También era costumbre que algunos particulares montaran «Chichanes», puestos de bebidas para la ocasión, especie de sombrajos que se construyen con ramas de castaño y se techan con helechos; en ellos, se despachaba cerveza, vino, refrescos y se servían tapas y raciones típicas gaucineñas. Recuerdo que, en la década de los cincuenta, mi padre montó un «chichán» a medias con Agustín Florín y que en lo económico escaparon bien ya que la tapa estrella  fue un rotundo éxito, carne de chivito en salsa que mi madre guisaba in situ sobre un «hogarín» de piedras construido al efecto.

      Caída la tarde,  se desmontaba el «charnaque», se recogía lo sobrante y se volvía al pueblo a pie o en caballerías. Para evitar el peligro de caminar por la carretera, tomábamos la trocha de la vereda antigua de Ronda, salíamos al Portillo Vázquez, la era de Cuatro vientos  para entrar en Gaucín por el Portezuelo. Al anochecer, daba gusto escuchar el canto de la zumaya, cuya onomatopeya asemejaba el ruido que produce el «machacandero»  sobre el dornillo al hacer el gazpacho fresco. Mi madre siempre nos decía: -"ya está la zumaya haciéndole el gazpacho a su  marido que viene de la siega". Gratos recuerdos de una infancia pegada a las tradiciones seculares de nuestro Gaucín, vivencias que configuran el ser y el sentir de cada uno de nosotros; en definitiva, la tierra donde se hunden nuestras raíces. Me viene a la memoria una estrofa de la canción “Mi tierra” de Gloria Estefan que dice: «La tierra donde naciste no la puedes olvidar, porque tienes tus raíces y lo que dejas atrás».      

 
< Anterior   Siguiente >
Patrocinadores

DTR_studio

Fisioterapia Maite Vázquez Martín

Contador de Visitas
Hoy                          208
Total                          113826